sábado, febrero 28, 2015

Barniz mate: adiós a las minis brillantes

Bairrin ha venido fustigándome con el tema del brillo de mis miniaturas desde hace mucho tiempo.
Usaba barniz mate Americana, pero lo cierto es que tardaba bastante tiempo en apagarse el brillo que quedaba al aplicarlo. Según mis teorías basadas en la observación dependía del color sobre el que aplicaba (el negro brillaba durante más tiempo, por ejemplo)... pero otras veces no sabía explicar la razón. Algunas miniaturas quedaban razonablemente mates después de unas semanas, mientras que otras podían llevar terminadas hacía más de un año y seguir teniendo brillo.

El caso es que durante una excursión al pueblo de Bairrin en busca de las pinturas Americana que uso para las capas base pregunté por barniz de esta marca. No tenían y la chica me recomendó barniz mate de la marca Artis. No tenía muy controlada esta marca y tenía mis reticencias, pero ya que la muchacha me insistió con mucho convencimiento decidí darle una oportunidad para ver qué tal funcionaba. Y desde luego he de darle la razón.

Hice unas primeras pruebas con bastante temor y funcionó. Después me animé a aplicarlo sobre el barniz Americana para ver si podía apagar el brillo... ¡y funcionó!
Como una imagen vale más que mil palabras -y más en un caso como este- os dejo una foto del antes y el después para que comprobéis el resultado por vosotros mismos.


El éxito me llevó a una semana intensa de rebarnizado. No es un trabajo que requiera atención ni detalle, pero ciertamente eran muchas minis que repintar. Pero como el resultado era tan bueno lo hice con alegría; la mejora era palpable en cuanto el barniz se secaba (en menos de diez minutos).
No considero que pinte como para un concurso, o algo así, pero es estupenda la forma en que el barniz mate deja a la luz gran parte del trabajo que el brillante hacía virtualmente inapreciable.

No puedo hablaros de las pinturas, pero la dependienta me comentó que los clientes que consumían Americana se han pasado a Artis y le han dicho que es igual o mejor que esta.
No solo eso. Me sorprendió cuando me comentó que Artis es una marca nacional. Concretamente de Sámano, junto a Castro Urdiales, en Cantabria. A pocos minutos de mi casa. Así que voy a aprovechar para hacerles un poco de publicidad porque la merecen: estoy muy contento con ellos.

Sin duda en mi próxima compra de pintura "de bote grande" le daré una oportunidad a los acrílicos de la marca cántabra; estoy encantado con su barniz, ha superado con creces el resultado de Americana.
 No voy a inclinarme por una marca nacional por chovinismo, ni voy a decir que sea mejor simplemente por ser de aquí, pero es que el resultado ha sido muy bueno. Y el precio estupendo (unos 3€ el bote de 60ml). Y tal como están las cosas no es mal asunto apoyar a las empresas de aquí.

Por cierto (y sé que a muchos esto les seducirá), Artis tiene este mismo barniz  en spray a poco más de 8€ el bote de 400ml.


miércoles, febrero 25, 2015

Nemus: Antípoda y el Triple Culto

En el extremo sur de Nemus se extienden las tierras conocidas como Antípoda. Frías y desoladas. Extensos páramos de tierra helada y bosques de oscuros pinos.
Prácticamente asilada del resto del mundo, tan solo conectada por dos estrechos brazos de tierra a los territorios del Antiguo Imperio y a los reinos de occidente. Presenta al norte una extensa costa bañada por las aguas del gran mar central.

¡Click para ampliar! Veremos que hay tras el recuadro en próximas entregas
Antípoda antes del Triple Culto
Podemos reconocer dos partes diferenciadas en Antípoda: la gran taiga que se extiende por el corazón del territorio y dos zonas de tundra a sus lados. Estas características geológicas forjaron el carácter y las dedicaciones de sus gentes.

Los habitantes de las tundras del sur son conocidos por sus gigantescos rebaños de renos y yaks. Grandes jinetes que recorren las grandes extensiones pastoreando a sus animales a lomos de sus robustas monturas. Se trata de un pueblo con una economía autosuficiente, con poco más para comerciar que unas cuantas pieles y artesanía en huesos y astas.
Astaria es la gran ciudad de las llanuras. Los festivales ganaderos se celebran allí. Incluido el Gran Trueque anual, donde los mejores animales son vendidos en legendarias subastas y maravillosas piezas de artesanía se exponen en bulliciosos puestos.

Los pueblos de la región boscosa son cazadores. Comenzaron cazando animales en sus bosques. Después usaron sus árboles para construir barcos y cazar ballenas en el mar. Y terminaron cazando barcos y hombres. En una región tan dura recurrir al pillaje y la piratería acabó resultando una dedicación obvia. Aunque las correrías por la tundra para robar ganado no eran infrecuentes, el abordaje de barcos y el saqueo de poblaciones en reinos a ambos lados del Gran Mar Central resultaron ser mucho más productivas.
La gente de la taiga se organiza en clanes, los cuales pugnan entre sí por la pretendida primacía. Sea como sea, los más ricos tienen su residencia en la ciudad-puerto de Nala. Desde allí se planean saqueos a la costa sur de los reinos de occidente, o se traman ambiciosas expediciones contra los reinos de oriente.


El Ámbar Azul
Unos dicen que fue un grupo de exploradores y mineros enanos quienes descubrieron el ámbar azul. Otros afirman que el mundo lo vio por primera vez cuando un gran terremoto abrió enormes grietas en la tundra oriental.
Hay incluso quien opina que se trata de pedazos del cadáver del Gran Gigante de Hielo.
Sea como sea la aparición del ámbar azul cambió para siempre la historia de Antípoda.

El ámbar azul es una sustancia translúcida con el aspecto y el color que su nombre indica. Los sabios no se han puesto de acuerdo sobre si se trata de un mineral o alguna clase de fósil. Hay quien afirma que podría tener algún tipo de origen orgánico difícil de explicar.
En cualquier caso este material se convirtió en un motor para el mundo cuando fue descubierto.
La característica más evidente del ámbar azul es el fragante y ligeramente narcótico olor que desprende cuando  sus ralladuras son quemadas, lo cual le abrió un mercado como perfume exótico.
Pero cuando se descubrió su uso como conservante su demanda subió más allá de lo imaginable.
El ámbar azul puede utilizarse para conservar alimentos durante años. Una simple manzana, cubierta de polvo de ámbar azul, durará décadas sin mostrar síntomas de putrefacción. No solo eso, su poder antibiótico hace del ámbar azul un poderosísimo instrumento médico, tanto en el tratamiento de heridas, como para paliar diversas enfermedades consumido en las dosis correctas.

El descubrimiento del ámbar azul cambió para siempre Antípoda. Tanto su economía como a sus mismas gentes.
Como es fácil imaginar ello no se tradujo en una mejora de la calidad de vida de la población en su conjunto; los clanes más poderosos medraron apoderándose de los yacimientos y contratando guerreros para arrebatar otros a sus adversarios. Quien antaño era un humilde pastor continuó siéndolo, pero los ricos se hicieron aun más ricos.
El espíritu de esa nueva era llevó a la fundación de Marabor. Al contrario que Nala, Marabor es un puerto abierto al Gran Mar Central, con naves comerciales que exportan el ámbar por todo Nemus.

La llegada del Triple Culto
Fueron Camir, Seliah y Varanaar, los Oyentes, del gremio de los porteadores quienes escucharon la voz del Dios Que Oculta El Rostro, El Único. Los comerciantes y sus hombres transportaban un cargamento de ámbar hacia Marabor cuando, mientras todos dormían, fueron despertados por un extraño resplandor que surgía del ámbar azul. Cuando estaban a punto de retirar las mantas que protegían la mercancía estas se consumieron, y el propio ámbar ardió con una llama que no calentaba. Tal como está escrito El Que Oculta El Rostro habló a los comerciantes y les narró las Nueve Verdades. Y fue la primera de ella la más importante: los dioses hacia los que los pueblos de Nemus alzaban sus plegarias eran en realidad demonios. Demonios que les habían engañado y que Los Oyentes, por mandato de El Que Oculta El Rostro, El Único, debían combatir y destruir.
Solo aquellos que sirviesen a El Único se salvarían. Los adoradores de demonios estaban condenados. Los Oyentes debían iluminar su ignorancia con la luz de El Único, o utilizar cualquier medio posible para que sus plegarias dejasen de alzarse hacia los demonios. Y aquellos que no aceptasen el camino de la palabra tendrían que recorrer el camino de la espada.

Durante toda la noche El Único habló a Camir, Seliah y Varanaar. Ellos serían Los Oyentes, los únicos dignos de escuchar la voz de El Único. En sus memorias quedarían las palabras cinceladas hasta que nueve años después fuesen transcritas sin ningún error posible a la gran estela de Marabor, para que fuesen adoradas y memorizadas.

Cuando la noche terminó Camir, Seliah y Varanaar descubrieron que todo su cargamento de ámbar azul había desaparecido, consumido por aquel fuego que no quemaba. Cuando el resto de la caravana despertó, todos ellos, gentes sencillas y servidores de Los Oyentes, quedaron fascinados con su relato. Dejando allí los carros vacíos cabalgaron con prontitud hacia las tierras de su clan y Los Oyentes narraron a su anciano líder lo que El Único les había desvelado. Pronto comprobaron que el anciano era un adorador de los demonios, tal como El Que Oculta El Rostro les había explicado; su devoción por los dioses era tan obstinada que cuando Los Oyentes le ofrecieron el camino de la palabra no quiso recorrerlo, de modo que se vieron obligado a empujarle hacia el camino de la espada.
Sabedores de que la influencia del anciano se extendía entre los nobles del clan, Los Oyentes dieron orden a sus hombres de que dispensasen a todos ellos el camino de la espada.

A partir de ese momento el fervor de Camir, Seliah y Varanaar les dio audacia para acometer una serie de ataques contra los otros clanes, a los que fueron asimilando por palabra o espada, hasta que, formando un poderoso ejército, se dirigieron a Marabor, que rindió sus puertas sin oponer resistencia.
Toda la tundra oriental de Antípoda, con sus enormes yacimientos de ámbar azul, está sometida de forma absoluta al poder que, desde Marabor, ejerce el Triple Culto. Las tierras de Nala y Astaria tan solo lo están por la coerción, el miedo, o el ánimo de medrar de sus dirigentes. En cualquier caso Antípoda está unida políticamente al poder de Marabor y el Triple Culto.

Camir, Seliah y Varanaar decidieron dotar a su fe de tres pilares, cada uno de ellos enfocado en una faceta y siguiendo un camino distinto para obtener sus objetivos finales. Esta organización fue pronto conocida como el Triple Culto. Camir sería La Mano, Seliah El Ojo y Varanaar La Boca.
Muchos serían los pesares que el Triple Culto llevaría a Nemus. Muchas las historias. Y mucho será el tiempo que tendremos para hablar de ellas más adelante.

sábado, febrero 21, 2015

Actualizando el Imperio y porta de batalla

Después de una conversación con el señor Yibrael he terminado animándome a tapar el histórico y sonrojante hueco en mi ejército imperial: los alabarderos.
Empecé a coleccionar Imperio después de que GW eliminase a los mercenarios, dejándome colgado un buen pastizal invertido en regimientos de renombre. El caso es que, para poder darles salida, terminé reconvirtiéndolos en imperiales recurriendo a la segunda mano.

Me faltaban alabarderos y me estaba planteando poner alabardas a mis compañías libres, pero me topé con una buena oferta en eBay y decidí hacerme con ellos para no complicarme.


Concretamente 25. Justo el número que quería. Incluyendo un grupo de mando viejuno. Y además (bien) montados; lo cual agradece mucho un alérgico al cianocrilato como yo.
Así que los próximos días estaré ocupado pintando humanos.

Mientras esperaba a que llegasen los alabarderos (y aprovechando el frenzy imperial) me he animado a transformar un portaestandarte de batalla, que tampoco tenía para el Imperio.
He recurrido a una transformación a medias (un proyecto de sacerdote guerrero), que he desmontado completamente, y cuyas piezas he aprovechado para crear el portaestandarte de batalla.


Es una miniatura sencillita, pero tiene cara de tipo duro y curtido, y he decidido invertir un poco de tiempo en el diseño y la pintura del estandarte en sí. Bueno, en realidad pintar la miniatura ha sido cuestión de cuatro pinceladas, pero la bandera sí que ha requerido un tiempecito. Sobre todo buscando inspiración por internet...  para terminar recurriendo a un diseño completamente propio.
Básicamente es una versión más elaborada del resto de estandartes del ejército, destacando el emblema solar común en mis imperiales.

Aún no sé si irá con los alabarderos o con los espadachines, pero me gusta saber que lo tengo ahí disponible, porque de un tiempo a esta parte me he acostumbrado a jugar siempre con portaestandarte de batalla (y me maravillo por no haberlos usado con frecuencia hasta ahora).

miércoles, febrero 18, 2015

El Marciano, de Andy Weir

El Marciano está siendo aclamada como una de las mejores obras de ci-fi de los últimos años. No sé si será para tanto, pero está bien dentro del género.

La novela nos narra las aventuras de Mark Watney, miembro de una expedición marciana que queda abandonado en la superficie del planeta tras ser dado por muerto en un accidente que obliga a sus compañeros a realizar una evacuación apresurada.
Resulta que Mark solo ha resultado herido y, al recuperar la consciencia, ha de asumir su situación e idear el modo de sobrevivir hasta que -tal vez- alguien pudiera rescatarle. Para ello deberá recurrir a sus conocimientos de ingeniería y botánica, ideando mil planes para los mil problemas que se le presentan a modo de MacGyver marciano.

El debutante Andy Weir nos presenta una historia clásica de náufrago ambientada en el planeta rojo y narrada en primera persona en forma de registro en su diario de bitácora. Este esquema se traduce en capítulos cortos con cliffhangers en forma de "mañana veré si este invento funciona", que resulta ser un recurso inteligente que empuja al lector a devorar páginas.
Adicionalmente hay breves cortes en tercera persona que narra qué sucede mientras tanto en Houston y en la nave donde viajan el resto de astronautas.

Es una obra puramente sci-fi "hard". Lo cual significa no solo que estamos hablando de tecnología y realidades plausibles, si no también de mucha ciencia. Quizás a los lectores más casuales esto podría asustarles un poco, pero también tiene una apreciable vertiente didáctica. Casi toda centrada en la química, que quizás ahora entienda mejor, pero que siempre fue una materia durilla para mi.
En cualquier caso es un libro muchísimo más asequible que la Trilogía Marciana, que aprecié muchísimo en su día, pero reconozco que es, de lejos, mucho más densa.

Quizás eche un poco de menos un poco más de atención a otras facetas de la historia que habrían sido interesantes, como el sentido de la maravilla, o un poco más de atención a la psique del protagonista. No tanto como para ponerse a pintar una cara en un balón, pero sí un poquito más de dimensión en este sentido.
Esto se palia bastante con la personalidad del protagonista -proactivo y con sentido del humor-. En cualquier caso (para la mayoría de los que estén leyendo estas líneas) nos habrá ganado fácilmente al saber que es un jugador de D&D (memorable el momento en le que echa en falta el conjuro "Crear Agua" que tenía su clérigo, que tanto menospreciaba, y que tan bien le vendría en su situación).
Hay alguna otra referencia friki suelta, como la reunión de mentes pensantes de la NASA que intenta solucionar el problema y que se autodenominan "Proyecto Elrond". El autor fue uno de los creadores de Warcraft 2, así que supongo que algo de todo esto hay en él.

Para mi uno de los alicientes para leer cuanto antes una novela es saber que habrá una versión cinematográfica; quiero poder leerla antes de ver la película.
En este caso la adaptación está prevista para finales de este año. Dirigida por Ridley Scott y protagonizada por Matt Damon y Jessica Chastain.

Para todos los públicos. Incluso para lectores casuales.
Es "hard" pero nada que cualquiera no pudiera asumir; no asustarse.

sábado, febrero 14, 2015

Caballería gélida

Cerrando el capítulo de unidades para el ejército drow los muchachos de los godzillas.

Puede que los gélidos de 6ª (conocidos como "godzillas") no sean los mejores, pero sí los jinetes, así que, con ellos, lo comido por lo servido.
También ayudó que los encontrase en este simpático pack de 10 a buen precio en eBay; la oportunidad de comprar todo en pack siempre es mucho más tentadora.


Creo que tardé más en pensar cómo iba a pintar los lagartos que en pintarlos en sí. Estuve buscando referencias por todas partes y no daba con ninguna que me gustase. Principalmente porque quería que las monturas no destacasen, de forma que las armaduras de los jinetes se integrasen con el resto del ejército sin que los gélidos atrajesen la atención.
Finalmente tomé el esquema de la hidra pintada en el libro de ejército de 6ª. Apliqué los colores a los gélidos y quedé muy contento con el resultado.


Los jinetes van con el mismo esquema bronce que el resto del ejército y los pendones lucen el morado/púrpura de mis drows. Como esta es la única unidad completamente Citadel del ejército y -junto a los lanzavirotes- la única que no incluye féminas, decidí hacer un guiño en el icono del estandarte.
No creo que el líder de los gélidos vaya a actuar como general de mi ejército, pero sí podría ser uno de los consortes de mi lideresa. Molan esos rollos de los drows :P


Tengo pendiente tratar a los drows en Nemus, no me olvido de ellos ;)

miércoles, febrero 11, 2015

La Primera Ley: fantasía y casquería

George R.R. Martin mata a sus personajes. Abercrombie los humilla, los tortura y los arrastra por el estiércol. Y a veces, después, los mata.

Acabo de terminar de leer la serie y pocas veces un libro(s) tan bueno me había dejado tan desasosegado. Tal vez Un Mundo Feliz me despertó unas sensaciones parecidas, pero no tan marcadamente desagradables.
No se me entienda mal, son unos buenos libros, pero son terriblemente duros. Ahora lo llaman "fantasía adulta" o "fantasía oscura". Yo lo llamaría "fantasía descarnada", "fantasía gore" o "fantasía negra como el carbón".

La Primera Ley es una trilogía escrita por el británico Joe Abercrombie. En unos pocos años ha logrado hacerse un hueco entre los máximos representantes de la fantasía contemporánea con, hasta la fecha, seis novelas ambientadas en su mundo de fantasía conocido genéricamente como "Círculo del Mundo".
Aunque se le quiere enmarcar en el estilo falto de sentimentalismos de Martin, creo que Abercrombie le deja bastante atrás en lo que se refiere a crudeza y crueldad. Vendría a ser algo así como el Tarantino de la fantasía. Con unas batallas que casi parecen rodadas cámara en mano al más puro estilo gonzo de la apertura de Salvar al Soldado Ryan, y unos personajes retorcidos hasta el paradigma.

La historia que nos relata La Primera Ley no es precisamente original en el ámbito de la fantasía: un oscuro mal comienza a alzarse y un mago reúne a un grupo de héroes para enfrentarse a él. Nada más lejos de la originalidad, ¿verdad? Así sería si cada uno de esos héroes no fuese un miserable, un farsante, un asesino o un pringado. Y si el mago que dirige el grupo no fuese ganándose nuestra antipatía a pasos agigantados según se suceden las páginas.
Dicen que un libro para jóvenes lectores debe contar con personajes donde los chavales puedan verse reflejados; espero que no tomen esta serie en busca de modelos. No estamos hablando aquí de los personajes grises de Martin, si no de personajes auténticamente negros. Unos buscan justificarse, otros buscan redimirse y otros no buscan nada en absoluto.

Por otra parte, como señalo en el título, hay casquería a mansalva. El gore se extiende a lo largo de sus páginas con una intensidad que incluso a mi me ha parecido que rozaba lo desagradable en algunos momentos. Cualquiera sensible a estos temas haría bien en acercarse con precaución a Abercrombie.
Paralelamente las batallas en sí están muy bien narradas. En un estilo gonzo -como apuntaba- con un POV subjetivo entre tajos y salpicones de sangre. Pero bien narrado, en cualquier caso. La pega estará, para aquellos a los que no les gusten las batallitas: es asombroso el número de páginas que le dedica a los combates. Creo que jamás había leído una batalla extendida a lo largo de tantas páginas en un libro.
Claro que aquí las batallas y los enfrentamientos en general están magníficamente resueltos. Si en Shadowmarch me quejaba de lo desastrosamente planteado que estaba un asedio, aquí nos encontraremos con varios muy bien resueltos y muy realistas. No tengo ninguna pega tiquismiquis que ponerle a estos asuntos y eso es algo que poquísimos libros pueden decir.

En el otro lado del espejo tenemos unas tramas sentimentales y sexuales resultas del mismo modo que las violentas: desgarradamente realistas y sin adorno alguno. Los argumentos sentimentales son golpeados una y otra vez por el garrote del pragmatismo. Las descripciones de las escenas de sexo pueden decir otro tanto: nada de parecer sacadas de una película X, aquí se va a lo que se va, no sale del todo bien, y los personajes se quedan con sensaciones agridulces. Aun así contiene algunas de las escenas de (mal) sexo mejor narradas que he leído.

Posiblemente si leéis reseñas por internet veréis que se centran en los protagonistas digamos "heroicos" de la serie. Por mi parte quien más me ha llamado la atención ha sido el personaje femenino. En realidad hay dos, pero uno es tan masculino que lo englobaría en el grupo de los héroes sin distinción alguna.
Pero claramente destacada tenemos a la figura de Ardee, que parece sacada de una película de los años 50. No es una femme fatale, pero casi. Más bien es un personaje patético y seductor. Una alcohólica pasional extremadamente bien escrita. Soñadora y pragmática. Llena de contradicciones. Y terriblemente humana. Mientras otros lectores se quedan con los demás, permitidme que yo elija a esta secundaria de lujo.

Y todo esto se cierra con un final terrible que deja al lector completamente desarmado, e incluso abatido. No diré nada más al respecto, porque es el broche de oro y sorprendente hasta decir basta. El momento en el que se ponen las cartas sobre la mesa, ese momento en el que el master te cuenta lo que los PJs no sabían es brutal. Pero te deja muy jodido.
Jodido no solo por lo que sucede en el libro, si no también por los evidentes paralelismos con la forma en que funcionan las cosas en el Mundo Real (TM).

¿Recomendable? Sí, con reservas. Para lectores duros.

sábado, febrero 07, 2015

Drows: exploradores sombras

El grueso de esta unidad (y algún modelo que usé para conversiones) se lo debo al amiguete Niño Elfo, que cuando dejó estas aficiones por las muchachas me legó gran parte de sus elfos oscuros (¡y muchas cartas de MtG!).
Para redondearla usé un par de miniaturas de Reaper; tanto para formar una unidad de diez o dos de cinco con unas líderes molonas.


Durante estos días estoy usando un nuevo barniz para apagar el brillo del que veis aplicado en estas fotos. Supuestamente es mate, pero tarda mucho en apagarse... y mucho más en el caso de estar aplicado sobre negro (me imagino que por algún motivo relacionado con la refacción de la luz que desconozco). Ahora lucen bastante mejor, con los detalles apreciándose con mayor claridad.

Las oficiales son una pícara elfa y un personaje de la campaña Second Darkness de Pathfinder, por la que guardo mucho cariño ya que troleó a los PJs hasta el escarnio y protagonizó una espectacular huida. Posiblemente esa campaña (y ella en particular) ha sido una de las razones por las que he terminado haciéndome un ejército drow.