miércoles, abril 23, 2014

Irlandeses: Carpata

Un montón de irlandeses cargando dando voces a bordo de carros de guerra. A todas luces la perspectiva de estar ante ellos no es muy tranquilizadora.


Los irlandeses aun usaban carros en este periodo. Estaban en un rápido declive, y rara vez se usaban como arma de guerra fuera de ciertas regiones, donde el suelo era lo suficientemente suave y llano para hacer buen uso de ellos. En cualquier caso continuaban siendo una posesión popularizada, y era raro el aristócrata que no contaba con al menos un carro para usarlo en eventos formales. En la guerra eran usados como veloces transportes para llevar a su noble propietario al lugar de la batalla donde fuera más necesario. Otro uso era el mismo que le dieron los egipcios muchos siglos antes: como plataforma móvil desde donde disparar proyectiles hostigando al enemigo. Aunque no estaban falcados ni estaban pensados para ese uso específico, también podían usarse para arrollar al enemigo bajo su brutal acometida y su sustancial peso.

Como podéis ver su aspecto no era muy diferente al del modelo Wetwang británico, que usaran los habitantes del sur de Gran Bretaña contra los romanos varios siglos antes.
Si queréis profundizar en el tema de los carros irlandeses os recomiendo este artículo del profesor Raimund Karl, del Centro de Estudios Avanzados Galeses y Celtas de la universidad de Gales.

sábado, abril 19, 2014

Irlandeses: caudillo en carro

Solo porque la idea mola, y por tener algo de movilidad, decidí añadir la opción de montar al general en un carro. El tema de los carros en los irlandeses y los pictos durante la Edad Oscura da mucho de sí, y ya hablaremos de ello el próximo día.


En este modelo usé una miniatura de noble de sobra para representar al general. Tuve que eliminar la base de la miniatura para poder colocarla sobre el carro en condiciones. El siguiente problema es que no entraba con holgura si el auriga estaba ahí, así que lo recoloqué sobre el mástil al estilo celta al que nos han acostumbrado los ilustradores (del que, ciertamente, no sé si tiene algún fundamento o, simplemente, es molón).

Supuestamente los animales son algún tipo de poni británico, como el de Connemara o el de las Shetland, pero no estoy del todo satisfecho con la calidad de la escultura, porque no me diréis que no parecen llamas :P


miércoles, abril 16, 2014

Irlandeses: Gaemornaghta

Con los Gaemornaghta terminamos con las unidades de nobles. Aunque, en este caso, no se trata de una unidad de nobles realmente, si no de un tipo de élite.
Ahora solo quedan algunas curiosidades y unos pocos posts; permaneced atentos.


Llamados así por los "gaemor" o "gaemhor" (gran lanza), una lanza de gran tamaño que, en ocasiones, podía ser usada con ambas manos. Se usan en formación cerrada, como una medida contra la caballería o infantería enemiga, motivo por el que se ha especulado que podían formar en falange o schiltron.
Aunque se han usado durante siglos, las lanzas largas (picas y semi-picas) gozaron de popularidad entre los guerreros irlandeses durante la Edad Oscura y la Edad Media, como respuesta a la creciente importancia de la caballería en los campos de batalla.

sábado, abril 12, 2014

Irlandeses: Arras

Como estoy en un interludio entre proyectos y temas del Mundo Real, voy a aprovechar para retomar y cerrar la serie sobre irlandeses para Dux Bellorum que dejé en el aire a falta de las últimas entregas.
También tengo un buen montón de miniaturas de fantasía por ir mostrando, así como fotos que hacer... las ocupaciones frikis parecen acumularse.


La nobleza irlandesa tiene una composición muy diversa; desde los jefes más modestos hasta los Altos Reyes, todos podían considerarse Arras, aunque también podían serlo los mercaderes independientes y acaudalados. Podían permitirse el mejor entrenamiento, el mejor equipo y los mejores soldados para apoyarles. Como otros irlandeses llevan lanzas para arrojar a sus enemigos antes de cargar contra ellos, mientras que también podían adoptar una formación cerrada para absorber un ataque.
Además de las jabalinas usan espadas largas, de buena calidad y equilibrio, las cuales son bastante inusuales entre otros irlandeses.

miércoles, abril 09, 2014

Meteoritos gratis

Estaba el otro día dando una vuelta y documentando la colonia de ánades del río Castaños (no todo va a ser frikerío fino) cuando vi que, junto a los pilares de un puente, habían depositado piedras a cascoporro. Me puse a curiosear un poco y se me encendió la bombilla...
¿Qué mejor manera de representar los meteoritos en Firestorm Armada que usando piedras reales?
Sí, no descarto hacerlos en un futuro, pero esta idea era funcional, inmediata y gratuita.


Personalmente las peanas voladoras me aterran. En el caso de las naves es irremediable, pero ya me planteaba no ponérselas a los meteoritos que pudiera hacer, así que mejor dejar tal cual estos.
También podría pintarlos, pero nunca conseguiría un acabado tan variado y realista como au naturelle.
De mozuelo tenía una colección de minerales, pero no recuerdo gran cosa excepto el sabor de la sal de roca. Así que no soy capaz de identificar estos materiales , excepto los que contienen hierro y tal vez bauxita, además de alguno con cierto olor sulfuroso (si algún geólogo está leyendo esto y quiere saciar mi curiosidad estaré encantado).


Sí que tengo más fresco (gracias a los documentales) que hay tres tipos de meteoritos: metálicos, rocosos y metalorocosos. Así que supongo que, en cierta forma, cubro todo el espectro con toda esta colección de piedras/meteoritos.
En la foto de ahí arriba ciertamente parece que los cruceros Aquan están atravesando una colección de minerales, pero sobre el tapete estelar quedan muy resultonas.

La única preparación ha sido limpiar con lavavajillas antigrasa la tierra. Más fácil y más barato imposible. Supongo que serán suficientes para hacer dos o tres campos de asteroides majos... y si hacen falta más no tendré más que volver al pedregal :)

sábado, abril 05, 2014

Dos cuentos suecos

Después del soberano aburrimiento de La Flota Perdida necesitaba algo ligerito para quitarme el sopor de encima y recuperar un poco las ganas de leer. Como resulta que me ha pillado entre medias de un proyecto relacionado, me he puesto con este par de cuentos que encontré mientras buscaba leyendas tradicionales con trolls como protagonistas.

No creo que sea necesario explicar qué es Dos Cuentos Suecos, pero más allá de lo evidente se trata de un par de los cuentos que ilustró el mítico John Bauer en la serie de relatos populares Tomtar och Troll.
No quiero entrar en detalles, porque sería quitaros todo el encanto de la experiencia de la lectura cuando podéis descargarlos gratuitamente.

En la misma página donde tenéis la descarga podéis leer un magnífico artículo sobre los trolls en los cuentos populares suecos y sobre el arte de John Bauer. No voy a profundizar en este sentido porque el autor de dicho artículo lo hace maravillosamente.

Os los recomiendo decididamente. Se leen en diez minutillos (si uno no se queda embelesado mirando las ilustraciones de Bauer) y son la mar de majos y gamberros. Una delicia para los adultos y un estupendo par de cuentos para antes de dormir.

miércoles, abril 02, 2014

La Flota Perdida: Intrépido

Disfruté muchísimo con Starship. Me pareció una serie divertida, trepidante, llena de humor... de esos libros que devoras a una velocidad increíble.
Como me quedé con ganas de más sci-fi de consumo (ya pasé mi época hard hace unos años) decidí acercarme a la serie de La Flota Perdida. Sabía que era distinta a Starship, ya que aquella es más pulp espacial, mientras que la saga que se inicia con Intrépido es lo que se considera "sci-fi militar".
Y no es que eso sea mal asunto; unos libros que tratan de batallas entre astronaves narradas sin ningún sonrojo como si fuesen batallas navales pueden ser muy divertidos.
Desafortunadamente este no es el caso de La Flota Perdida.

Se me atravesó desde el primer momento. No llevaba ni un cuarto leído cuando ya estaba pidiendo la hora.
No sé por qué la terminé. Quizás esperaba que la cosa fuese a más. Pero el caso es que ha sido exasperante. He tardado una barbaridad de tiempo en darle boleto. Si los libros de Starship volaban página tras página, este se arrastraba como si fuese de plomo.

Vamos a darle un repaso a la trama para que veáis de qué va. Sin spoilers, tranquilos (si es que después de mi crítica aun queréis leerlo).
Año tropecientosmil, la humanidad está dividida en dos facciones en guerra. Estas facciones son los USA y Europa contra la URSS. Ni lo dice así, ni hay ninguna evidencia, pero el trasfondo de los dos bloques en guerra lo deja bien a las claras (los "malos" hasta tienen algo parecido a los gulags).
El caso es que la guerra se ha estancado y embrutecido. No hay mucho espacio para la estrategia ni para grandes avances tecnológicos; ambas potencias se esfuerzan en construir naves y reclutar tripulaciones sin esperar que duren poco más que un asalto. Así que las naves son una porquería y las tripulaciones cuatro chavales con escasa formación, a las órdenes de otro chaval o -en el peor de los casos- un oficial incompetente.
En estas se encuentran cuando (ya desde la primera página) resulta que se encuentran a un héroe de los primeros tiempos de la guerra en estado de hibernación en una una cápsula de evacuación. En ese primer capítulo los malvados rusos síndicos se cargan a todo el cuadro de oficiales de la flota americana de la Alianza. Nuestro protagonista toma el mando y saca la flota del espacio enemigo. Después huyen sin que pase gran cosa y al final se pegan en una batalla. Eso es todo.

Había leído que La Flota Perdida era una suerte de reinterpretación de la Anábasis en clave de ciencia ficción; como resulta que la Anábasis es mi libro favorito de todos los tiempos -y no tengo ningún reparo ante revisionados alternativos- estaba más que seducido de partida para esta serie. Pero aquí lo único que hay de Anábasis es la huida de territorio enemigo.


Lo que más destacaría de este libro es que no pasa nada. Y para las dos o tres cosas que pasan no veas cómo las alarga el autor. El esquema vendría a ser tal que así:
"Mmm... vaya situación más chunga". "Podría hacer esto tal que así. Sí, qué buena idea, estos tipos son unos patanes". "Oficial, escuche qué buen plan". "Contémosle el plan al resto de capitanes". "Contémosle el plan a la tripulación". "Discutamos el plan con la asesora británica de la República aliada".
Leñe, no pasa casi nada, pero no veas las vueltas que le da al asunto. Aburre cosa mala.
De hecho pasa tan poco que estaba realmente deseando que se desarrollase algo de tensión sexual no resuelta con la capitana o con la copresidenta británica de la República. Pero nada, ni eso. Nótese -recalco una vez más- que estaba deseando que el libro tuviese algo de romance para que tuviese algo, lo que sea.

No sé si merece la pena hablar de los personajes. Planos como ellos solos. Si el protagonista de Starship era un canalla encantador, este es un tipo soso hasta la saciedad, sin nada de gancho, anodino. No solo él; todos los personajes lo son.
Mientras me arrastraba página a página me pareció un libro tan mediocre que podría haberlo escrito yo. Me explico. Los defectos de esta novela son tan evidentes que cualquiera con un boli rojo y un par de talleres de escritura creativa gastaría toda la tinta señalándolos.

No sé si en los siguientes volúmenes mejorará algo en cualquiera de los sentidos posibles donde es posible una mejora. De momento se sirve de un cliffhanger misterioso para intentar retener al lector, pero conmigo no lo ha conseguido. No sé si en el futuro intentaré terminar la serie, pero lo cierto es que no me interesa lo más mínimo lo que les pueda pasar a estos personajes en su camino de regreso hacia Washington el territorio de la Alianza.
En fin, no la recomiendo para nada. Si queréis aventuras espaciales de cierta calidad literaria, con diversión a raudales, buen humor, rayos láser y hasta unas cuantas dosis de sexo desenfadado leed Starship y alejaros de La Flota Perdida tanto como podáis.
Y no es que disfrute escribiendo críticas negativas, pero después de esta Anábasis necesitaba gritar ¡Thalassa, thalassa! de algún modo.