sábado, noviembre 22, 2014

Fanáticos desnudos

Una unidad icónica que faltaba en mi ejército celta y que, con la excusa de actualizar ejércitos para L'Art de la Guerre, me he animado a añadir.


Lo bueno: no hay que pintar ropa.
Lo malo: hay que pintar mucha piel.
En toda esta actualización celta he metido trabajo adicional en los escudos, así que, en este caso, lo comido por lo servido. Para decirlo de una forma gráfica he tardado prácticamente lo mismo en pintar los escudos como las miniaturas en sí.
Si no recuerdo mal lo último que había pintado era un par de unidades de caballería ligera, y me gustó como había quedado el motivo de ajedrezado que hice para los escudos, así que decidí usarlos con más profusión en esta tanda de miniaturas.


Para L'Art de la Guerre usaré estas miniaturas como guerreros impetuosos de élite. Moverlos vociferando es opcional.

miércoles, noviembre 19, 2014

Drows: arañas-hidra

Aquí tenéis otra idea sumamente económica y que encaja con el tema del ejército: arañas de goma.
Sí, una vez más adornos de Halloween. Disponibles a precio de juguete de plástico en el bazar más cercano.
...Y la cuestión es que una vez puestos en una peana y apropiadamente pintados no quedan mal. Incluso superiores a miniaturas vendidas como tales a precios muy superiores.


Corté madera con las medidas apropiadas para formar una peana, la decoré con piedras naturales y corteza de corcho, y pegué la araña de goma encima, poniendo atención a que las patas no sobresaliesen por los lados, uniéndolas a la base con pasta para baldosas.

La capa base de negro agarró mejor de lo que esperaba, tras lo cual solo tuve que pintarlas, sin demasiadas complicaciones. Unas ligeras luces al negro, unos ojos aterradores, y unos patrones cromáticos con los colores del ejército drow para que encajen visualmente de forma apropiada.

Ya puestos monté dos modelos: pegan muy bien con el ejército y a tan buen precio no pude resistirme.


Estas arañas gigantes utilizarán las reglas de las hidras. Son una alternativa muy económica y pegan mucho mejor con el tema del ejército.

Aunque las estoy mostrando aquí  como elementos del ejército drow, ya imaginaréis que son absolutamente aprovechables para cualquier otro rollo o juego. Magníficas como arañas gigantes para juegos de escaramuzas o partidas de rol con miniaturas.
Ahí os lanzo la idea ;)

sábado, noviembre 15, 2014

Refuerzos celtas WiP

Finalmente me he puesto con los refuerzos celtas para L'Art de la Guerre. Estaba bastante abrumando ante la perspectiva de pintar más minis de las que en un primer momento me había propuesto, pero como era algo que iba a terminar haciendo antes o después he decidido adelantar un poco de trabajo.

Básicamente tengo un ejército britano para DBA con algún carro extra y alguna otra chuchería adicional, pero no podía morfearlo a galos porque no tenía caballería para hacerlo. Así que esa ha sido una de las principales misiones. Con lo que me gusta pintar caballos ¬¬


En un principio pensé en montar cuatro peanas de caballería y dos generales, pero como tenía suficientes miniaturas me lancé a las seis peanas. Tres de ellas con espadas y tres con lanzas. La idea es poder usarlos a cholón o utilizar las armas para establecer diferencias visibles de grado.
También he montado dos generales a caballo; uno con el casco molón de la ilustración de Brennus de Osprey y otro que tiene toda la pinta de ser Vercingetorix (o al menos el de la enorme escultura de Alise-Sainte-Reine).

Cuento ya con nueve peanas de warband y no me apetecía ponerme a pintar más alegremente, así que aproveché para retomar una unidad pendiente: fanáticos desnudos. Vociferantes tipos en bolas pintados de azul... mola demasiado para dejarlo correr.
Representarán una unidad de guerreros con algunas mejoras. Cuatro peanas serán suficientes.

La otra unidad molona que faltaba y que echaba de menos en DBA era la de nobles. Los he montado en formación cerrada, con cuatro guerreros en cada peana de 15 de fondo.
Serán soldurii en la lista de galos, y una estupenda forma de representar las tropas pesadas en la lista britana. Cuatro peanas de ellos; unos cuantos puntos.


Básicamente estos refuerzos son como pintar un ejército de DBA con sus opciones, pero es duro por todas esas caballerías (y porque no hay psiloii :P).

Ahora queda una de las partes que requiere más tiempo, pero con un gran componente de creatividad y mucho más divertida: pintar montones de escudos celtas en 15mm.

Con estos refuerzos dispondré de suficientes celtas para oponerlos a mis romanos, porque en L'Art de la Guerre los legionarios valen una jartá de puntos.
Las miniaturas que podéis ver en estas fotos son del fabricante español Warmodelling.

miércoles, noviembre 12, 2014

Drows: ballesteros

Seguimos para bingo con el proyecto de ejército drow para Oldhammer.
Hoy llegan los ballesteros elfos oscuros de Game Zone formando dos unidades de 10 (9 + oficial).


Se ha hablado mucho de la calidad de las gamas de Game Zone, entre las que destacan los elfos oscuros. Y que personalmente no puedo si no confirmar con entusiasmo.
Si no he contado mal hay hasta seis modelos diferentes de ambos sexos con un estilo apropiadamente elegante y siniestro.


Quería que el morado tradicionalmente asociado a los drows estuviese presente en las miniaturas, pero no estaba muy seguro del resto de colores. Al final terminé dando importancia al negro y aposté por el dorado como tono para las armaduras. Fue casi por casualidad, pero quedó bastante bien, y el ejército en conjunto queda impresionante.  Alguna vez se ha hablado de que los metálicos de Vallejo son reguleros... bueno, imagino que -y nunca mejor dicho- para gustos colores.
Con el morado estuve tentado de darlo y dejarlo correr, pero terminé levantándolo desde una versión de sombras hasta unas tres luces.

Por cierto, encordé las ballestas, como debe ser :)

sábado, noviembre 08, 2014

Shadowmarch I: La Frontera de las Sombras

No tengo muy claro qué decir de este libro. Si tengo claro qué palabra no utilizar: apasionante.

Esperaba con muchas ganas esta nueva serie fantástica de Tad Williams. En aquellos tiempos su saga Añoranzas y Pesares me resultó lo más interesante en el mar de dragonadas en el que flotábamos después de zarpar de Tolkien, y su Canción de Cazarrabo también me gustó mucho. Esperaba y esperé hasta que todos los tomos de Shadowmarch estuvieron disponibles en español y decidí darle el lugar de honor en mi inicio de campaña de lecturas fantásticas del final del verano. Pero me temo que he quedado muy decepcionado.


Antes que nada quiero señalar un gran defecto del libro que no es culpa del autor y que es de justicia comentar por separado: la traducción. Mediocre.
Empezó de forma bastante desalentadora. En una escena un grupo de nobles va a cazar un wyvern y en la descripción destaca que su cuerpo estaba cubierto de cuernos y escalas (!). Mucha atención a la traducción de "scales" como "escalas". Sí señor, de las acepciones posibles para "scales" la más adecuada para describir el aspecto de un gigantesco reptil es "escalas". Un gran aplauso para el traductor y el editor; esa gente que mejora la calidad de un libro y es una de las razones por las que cuestan tanto. Os habéis ganado el sueldo.
Hay otro aspecto de la traducción que muestra una inaceptable falta de interés y de atención y que resulta molesta y desconcertante para el lector. Y es que el traductor se forma un lío impresionante en la forma en que los personajes se tratan entre ellos. Plebeyos que se tratan de usted y que después tratan de tú a un noble o a un príncipe. De usted. En un mundo medieval fantástico. Lo mismo lo del voseo le sonaba argentino, vaya usted a saber.

En lo que a la saga se refiere está evidentemente "inspirada" por Canción de Hielo y Fuego. Tenemos una isla alargarda llena de reinos que conspiran entre sí, una amenaza en el norte más allá de un muro y el ominoso avance de un poder militar al otro lado del mar. Por no hablar de los saltos narrativos de PoVs entre personajes en distintas ubicaciones.
Aun así el autor mete una pátina original cambiando a los zombies norteños por hadas (una mezcla de trasgos de Labyrinth comandados por drows) y a los Targaryen por una especie de batiburrillo entre un faraón y un rey persa.

Estaría inclinado a aceptar "homenajes" si la obra merece la pena, pero me temo que este no es el caso.
Sé que el estilo de Tad Williams es pausado, pero es evidente que esta saga está llena de paja hasta el final de las más de 600 páginas que tiene cada uno de los 4 tomos. O bien el autor no tiene mucha idea de lo que hace y divaga por gusto o pérdida, o hay una clara intención de llenar páginas y páginas de auténtica bosta narrativa para tener la escusa para poder venderte cuatro tochazos a 25€ cada uno.
Son montones de páginas de argumentos circulares y de soliloquios reflexivos. Quiero acción, aventuras, conspiraciones, violencia, sexo... ¡lo que sea! Lo que no quiero es tener que estar leyendo páginas y páginas de reflexiones penosas sobre la soledad del poder, traumas del pasado o el dolor de un amor imposible. Que tendrá su público, no lo niego, pero para mi es un peñazo insufrible que solo sirve para añadir páginas de bosta adicionales.

Y lo que terminó por sacarme del libro fue la cantidad de situaciones sin sentido que empujan la narración en una determinada dirección. Siguiendo con la referencia a Canción de Hielo y Fuego, una de las cosas que me gustó de la obra de Martin fue la cantidad de veces que un personaje hacía tal o cual cosa y me dejaba pensando "qué listo... y cabronías", o "¡yo habría hecho lo mismo!".
Aquí no. Aquí tenemos una buena cantidad de situaciones y decisiones idiotas.
La más llamativa es la siguiente. Hacia nosotros avanza una horda de seres feericos que no conocemos ni su forma de combatir, ni su número (¡pero sabemos que son muchísimos!). Estamos en la capital de nuestro reino, un formidable castillo ubicado en una península de forma que cuatro de sus lados dan directamente al mar ¡y sabemos que las hadas no toleran el agua! Hemos avisado a todos los nobles para que manden sus fuerzas en nuestro auxilio, aunque se da la circunstancia de que nosotros ya tenemos un buen número de nobles y hombres en la ciudad. ¿Qué hacemos en esa situación? Pues avanzar hacia ese enemigo desconocido con la casi totalidad de nuestras fuerzas disponibles que habrían podido defender el castillo durante meses porque "lo peor sería que nos asediasen".
Claro, pasa lo que es de esperar. Pero tampoco vamos a echarle las culpas al joven príncipe, porque los nobles y oficiales también pensaron que era un plan estupendo.
Parece que después esto dará lugar a una trama en que las hadas tienen al príncipe capturado y blah, blah, blah, pero como lector me siento defraudado si el autor fuerza las situaciones de una forma tan torticera.

Cómo estarán las cosas si la trama que menos me atraía (las circunstancias de una concubina en el enorme harem del sah/faraón) fue la que acabó por resultarme, con mucho, la más interesante.
Decepcionado -si no defraudado- es el adjetivo que mejor define mis sentimientos respecto a esta obra. Sosa, aburrida, llena de paja. Y extendiéndose en cuatro enormes y caros tomos, lo que no ayuda a mitigar la sospecha de que se trata de un sacacuartos bastante mal realizado. Sospecha que se reafirma cuando, después de capítulos y capítulos de tediosa siesta, en las últimas 20 páginas tenemos más acción y acontecimientos trascendentes que en todo el libro junto: un intento de cliffhanger evidente y chapucero, que le deja a uno con la sensación de "bueno intento, pero ya no cuela".

Sirva para haceros una idea de cómo será la cosa que ahora estoy leyendo un ensayo sobre teología en la lengua de Shakespeare y me está resultando muchísimo más interesante.

miércoles, noviembre 05, 2014

Cartagineses: por qué molan en un wargame

Aunque he tenido en mente esta opinión desde los tiempos de DBA, con la llegada de L'Art de la Guerre cobra nueva relevancia y protagonismo.

Cuando alguien me pregunta qué ejército elegir para cualquier juego mi respuesta siempre es la misma: escoge el que más te gusta. Por su forma de jugar, por su aspecto sobre el campo de batalla, porque tiene muchas miniaturas que te gustan... es terrible embarcarse en un proyecto e ir perdiendo el entusiasmo porque no se conecta con las miniaturas que hay encima de la mesa.
Pero en el caso de los históricos los cartagineses son una opción que me parece muy interesante.


Los púnicos tenían pocas unidades militares propias, de hecho la única regular y permanente era el Batallón Sagrado. Sus ejércitos estaban formados por aliados y mercenarios de todas partes del Mediterráneo. Eso significa que el aspecto sobre la mesa no será tan uniforme como un romano, pero brillará con infinidad de colores y estilos. Lo que se traduce en que no te aburrirás de pintar legionarios; saltarás de una unidad de lanceros africanos a unos guerreros galos, de ahí a unos scutari iberos, unos elefantes, jinetes númidas o mercenarios griegos.
A lo cual hemos de sumarle que los cartagineses son un ejército versátil y plagado de opciones. Siempre correoso y capaz de adaptarse a cualquier situación táctica de la batalla o del terreno.


Pero la ventaja más llamativa de los cartagineses en un wargame es que son un ejército de convergencia o expandible. Me explico.
Desde un núcleo de fuerzas puramente cartaginesas de lanceros africanos y elefantes, los cartagineses utilizan miniaturas de varias facciones. A partir de ellos podemos ir aumentando las unidades de esas facciones hasta tener nuevos ejércitos independientes... o bien podemos juntar varios ejércitos distintos y tener un ejército cartaginés.

Como decía he vuelto a pensar en esto a raíz de estar haciendo listas para L'Art de la Guerre. Aquí destaca porque puede darse el hecho de que tengamos, por ejemplo, un ejército íbero y un ejército galo para DBA... que podemos juntar y, con pocas miniaturas más, tener un gran ejército para L'Art de la Guerre.
Es una posibilidad muy interesante. Quizás no te valga si ya estás decidido a hacer un ejército vikingo (¡adelante!), pero es una opción estupenda si quieres tener varios ejércitos racionalizando la inversión.

sábado, noviembre 01, 2014

Drows: arañas

Vamos a empezar con los drows con algo tan icónico como poco habitual en su traslado a un wargame: las arañas.
En concreto empiezo con esta unidad porque, si os gusta la idea, estáis a tiempo de aprovecharla. Y es que, además de las viejas arañas de Warhammer Quest, los arácnidos de mayor tamaño provienen de un bazar. En concreto de una bolsa de adornos de Halloween.


No es que sean una maravilla, pero sinceramente tampoco están mal. Por alrededor de un euro tendremos una bolsa con unas 5-6 arañas. Fácilmente podremos montarlas en peanas y repintarlas de forma más digna y el resultado no está muy lejos de las muchísimo más caras arañas de cualquier fabricante de miniaturas de 28mm.

Como esta unidad es de creación propia la utilizaré como comodín, de forma que "contará cómo" lo que me venga en gana según la ocasión. En cualquier caso añadirán mucho sabor al tema drow del ejército, diferenciándolo aun más del ejército druchi vainilla.

Las arañas grandes van en penas de 40mm y cuentan como cuatro peanas de infantería. Contando con las otras cuatro arañas en peanas de 20mm no será difícil ir eliminando en consecuencia según se produzcan bajas.
Seguramente la unidad estará dirigida por una de mis sacerdotisas drow que portará la "égida de la diosa araña" (léase como estandarte de batalla). Sin duda una favorita de la deidad que ocupará el puesto con mucho honor.