viernes, marzo 16, 2012

Old School como rito de paso

Cuando apareció Aventuras en la Marca del Este me fascinó la idea y no pude resistirme a su tirada de carisma; AME me daba la oportunidad de acercarme al D&D original (yo llegué al mundo de Gygax y Arneson en AD&D 2ªEd). Pero, no solo eso, también podría servirme para iniciar a nuevos jugadores de un modo sencillo y con cierto caché.
Así fue como reuní un grupo de aventureros que, o bien nunca habían jugado a rol, o tenían alguna pequeña experiencia. Viola la pícara, Sophitia la clériga, Lexus el paladín, Ardina la elfa, Firion el bardo y, más tarde, Dante el explorador, vivieron así sus primeras aventuras en el mundo de la Marca del Este.

Esto se pone épico. ¡Allá vamos Golarion!

Y, tal como esperaba, fueron ellos los que pidieron más. "Quiero ser de tal clase pero poder elegir raza", "quiero un loquesea que me permita realizar ataques distintos", "quiero jugar con un PJ bardo que no sea un tirillas"... De esta manera me permití empezar a hablarles de otros juegos de mayor profundidad, con más opciones para los personajes y unas reglas conocidas pero ampliadas. Sugerencias que me sirvieron de escusa para acercarme a algo que me estaba tentando desde hacía mucho. Y así ha sido como hemos llegado a Pathfinder.

La experiencia con Aventuras en la Marca del Este ha sido extraordinaria. Y, tal como decía, me ha parecido una excelente puerta de entrada al rol para nuevos jugadores. Mucho se ha discutido sobre si el Old School era la transcripción de los refunfuños de los grognards o una especie de fetichismo. Yo no lo veo así. Para mi es una herramienta para acercar el rol en su esencia más pura a nuevos jugadores. No creo que muñequitos, fichitas y tableros de colorines sean la forma adecuada de presentar el rol a los recién llegados; D&D 4ª y la última edición de Warhammer RPG son sacacuartos con buena imagen y una forma de entender el rol que no tiene nada que ver conmigo.

Yo me inicié allá por el 92-93 con El Señor de los Anillos de Joc. Acababa de leer el libro de Tolkien y aquello me pareció algo increíble, una experiencia extrasensorial en toda regla. Recorrer el reino perdido de Arnor, explorar las ruinas de viejos torreones, atravesar las Landas de Etten pegados a nuestro montaraz temiendo que un troll pudiese aparecer en cualquier momento... Era algo que podía sentir realmente, no necesitaba figuritas ni tablero porque lo estaba viendo dentro de mi cabeza, podía tocar esa sensación de maravilla, podía notar el frío viento del norte de Eriador.
Y esta es la experiencia plena que quería transmitir a mis nuevos jugadores. Porque el rol es un ejercicio de imaginación; no se disfruta en la mesa, se goza en la cabeza y en el corazón.

Bisoños lvl1 pensando ya en clases de prestigio.

Dejaremos que nuestros héroes descansen en una posada de Robleda. Pero se han quedado ya para siempre con nosotros. La satisfacción que uno tiene como director cuando ve a sus amigos contando lo divertida que fue aquella pelea de taberna, o como Halford "el bárbaro en slips de cuero" fue devorado por un yeti (¡tres veces!), o el modo en que hicieron huir a un malvado hombre rata y trabaron amistad con una comadreja gigante, no tiene precio.
Ahora ha llegado el momento de alistarse en la Sociedad Pathfinder y explorar los dungeons olvidados y las ciudades perdidas de Golarion. Quel'doen el explorador elfo, Seiren la guerrera humana, Tinivuel Calthael la pícara elfa, Andraya la hechicera con sangre de dragón, el guerrero Dante y su espada a dos manos y Firion el bardo semielfo, contarán con la ayuda de Daríos, el clérigo de Pharasma (un veterano jugador de 3.5 que intentará impedir que comentan demasiadas insensateces). ¡Es hora de aventuras!

6 comentarios:

  1. Sí señor, un puro ejercicio de imaginación. Tableros y figuras coartan mucho esto, pese a lo que puedan facilitar el resolver determinadas acciones. Como dijo Gary Gygax: ‎" Eso me recuerda una vez en la que vi a unos niños hablando sobre si era mejor la radio o la televisión y le pregunté a uno de ellos por qué prefería la radio. Y me respondió: "porque las imágenes de la radio son mucho mejores".

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  2. Ah que recuerdos... yo que empecé por la misma época, pero con Stormbringer y los libros de Moorcoock, que con un libro de menos de 200 páginas, unos dados y unos lapiceros ya tenías todo lo que necesitas para jugar

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  3. Coincido plenamente contigo. Al ser presidente de una asociación juvenil rolera y participar en mucha clase de eventos, normalmente menos roleros que otra cosa en los que podemos aportar algo "nuevo", intentamos llevar sistemas fáciles que acerquen al público neonato a una experiencia grata, ágil y llena de posibilidades.

    El Old School funciona en muchos casos para esto. Siempre digo que no es solo un movimiento de nostalgia: es también una oportunidad para captar nuevos jugadores. Quizá no naciese con dicho motivo, pero se ha convertido también en una estupenda herramienta para ello.

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  4. La verdad es que puede ser buena idea, alguna vez tendré que probar, a ver si puedo 'pasar de nivel' y ponerme con Pathfinder o algo. Todo se verá, todo se verá. Aunque conociendo a mi grupo...

    ¡Nos leemos!

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  5. Genial entrada Endakil veo que eres uno de los grandes directores qu es capaz de reunir amigos en una mesa y pasarlo en grande sin mucha parafernalia. Me encantaría poder hacer lo mismo pero el tiempo y la dichosa perrería de la gente de vaya palo quedar ahora con ese tío flipao que le gustan los dados de colores y es más friki q Spock....
    Jajaja por eso siempre intento enrolar, nunc amejor término, a un par que ya hayan jugado y a varios que no lo hayan echo nunca!!
    Ahora empiezo una de AEMDE en Umbría como director a unos amigos, todos han jugado alguna vez pero por falta de tiempo y por distancia de alguno de ellos voy a probar que tal!!

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  6. Me alegran posts como estos, Endakil! Además, dirijo Pathfinder también, una delicia de juego.

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