
La semana pasada terminé uno de esos clásicos de fantasía que todo el mundo debería leer y que aun tenía pendiente. Clásico moderno, pero clásico al fin y al cabo.
La saga de Geralt de Rivia está encuadrada en eso que se ha venido a llamar "fantasía adulta". Vamos, una forma de diferenciarlo del género de las "dragonadas" con una mayor calidad literaria, y violencia y sexo más explícitos.
La saga, obra del autor polaco
Andrzej Sapkowski, está compuesta por 7 libros (convertidos en 8 gracias a las astutas habilidades empresariales de las editoriales españolas), siendo los dos primeros tomos compendios de relatos que presentan a los personajes, más que parte de la saga en sí. A partir del tercer libro la obra se convierte en una saga al uso.
La historia que leemos en Geralt de Rivia no es en absoluto revolucionaria: básicamente trata de una niña mesiánica que tiene que alcanzar su destino mientras los malos intentan darla matarile o atraerla a sus fines y los buenos protegerla. Lo destacable no es el qué, si no el cómo. Y es que Sapkowski brilla en su forma de escribir y -muy especialmente- en los diálogos, que parecen sacados del Siglo de Oro.
En este punto también es de justicia mencionar la labor del traductor, José María Faraldo, que ha realizado posiblemente la mejor traducción/adaptación que he leído jamás. Sin duda la obra perdería varios puntos sin su trabajo.

Otro aspecto que diferencia a la saga de Geralt respecto a otras obras del género es el ambiente de su mundo. Reconocemos en él un entorno decididamente de centro y este de Europa, aunque destaca sobremanera la influencia céltica. Influencia que se nota no solo en uno de los reinos (de aires céltico-vikingos), si no en algunos nombres e idiomas. De hecho, con mis limitadísimas nociones de irlandés y galés, he llegado a entender buena parte de los diálogos hablados (y no traducidos) en supuestos élfico y
driádico.
Este regusto céltico es evidente en ciertas resonancias del ciclo artúrico que no detallaré para evitar
spoilers. Tan solo diré que es algo que se acentúa hacia las partes finales de la saga hasta un nivel de paralelismos sorprendente. Pero tampoco descubro gran cosa; el último libro se titula La Dama del Lago.
Los dos matices que distinguen la "fantasía adulta" están muy definidos en la obra de Sapkowski.
En primer lugar la violencia. En Geralt de Rivia no encontraremos descripciones
gore. Ni tampoco tendremos una sucesión de grandes batallas (aunque las hay). En la saga del brujo la violencia es breve, fría y brutal, pero sin deleites. De hecho su enfoque recuerda muchísimo al Western más clásico (la escena del cazarrecompensas y los bandidos es digna del mismísmo Ford).
Algo que nos llamará la atención es que Sapkowski no nos ciega con las luces de la épica, si no que su atención recae sobre todo en las consecuencias de la violencia y de la guerra. Las descripciones de los parajes y las gentes azotadas por un mundo en guerra nos recuerdan a la Europa (y sobre todo a la Europa oriental) de posguerra. Nos encontramos con suciedad, amargura y miseria, aldeas devastadas y hambre, deteniéndonos en los rastros de excrementos de los caballos más que en ver el mundo desde dentro de los yelmos de sus jinetes.

El sexo también está muy presente en la saga del brujo. Si bien las aventuras amorosas de Jaskier -el juglar que acompaña al protagonista- son las típicas que cualquier jugador de rol reconocerá (sí, hablo de seducir a la posadera), las hazañas eróticas de Geralt pueden llegar a ser incluso un tanto caricaturescas ya que, por alguna razón, Sapkowski parece empeñado en retratar al brujo como un donjuán que las trae a todas loquitas. Lo cual no quita que alguna escena de sexo esté realmente bien escrita.
Curiosamente es en torno a la adolescente (¿joven adulta?) Ciri donde el amor y el sexo parecen ser tratados de una forma más adulta. Y es que con Ciri descubriremos una historia de amor lésbico sin tópicos morbosos, aunque no exenta de erotismo.
La saga de Geralt de Rivia gustará a lectores adultos (en criterio, la edad es irrelevante), aunque es muy diferente a la otra gran saga de fantasía adulta. Aquí no encontraremos las intrigas políticas ni las personalidades retorcidas de
Canción de Hielo y Fuego, pero nos deleitaremos con una muy buena prosa.
Posiblemente no gustará a los seguidores de las
dragonadas. O eso es lo que me han transmitido algunos de ellos. Hay un tipo de lectores que consideran aburridas las descripciones de Tolkien y que se cansan enseguida si un libro no es una sucesión de espadazos. Geralt es lo que podríamos llamar un "héroe de acción" pero, no llevemos a nadie al engaño, no se parece en nada a Drizzt y, con Sapkowski, el aficionado a las
dragonadas tendrá la sensación de estar leyendo a Cervantes en lugar de fantasía épica.